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Clásicos de Pink Floyd y chimeneas humeantes marcaron el último show de Roger

Waters en el Estadio NacionalEl músico inglés se presentó ante 52 mil personas en el recinto deportivo de Ñuñoa en el marco de su gira “Us+Them”, donde efectuó un repaso por el catálogo esencial de su antigua banda y lo más reciente de su carrera en solitario, “Is This The Life We Really Want?”, editando en 2017.

La pantalla gigante desplegada de extremo a extremo al fondo del escenario se apagó a las 21:00 horas y segundos después, la imagen de una mujer contemplando una playa permaneció durante los 20 minutos siguientes hasta que la proyección se tornó roja y los músicos aparecieron en escena abriendo con “Speak To Me” y “Breathe” bajo el mando de un solo: Roger Waters. Siete años después de su cuarta y última visita -en la que tocó íntegramente la obra musical de 1979, The Wall-, el ex bajista y compositor de Pink Floyd regresó para presentar “Us+Them”, show en el que revisó algunos de los discos más esenciales de la agrupación que formó junto a David Gilmour, Richard Wright y Nick Mason. Pero, además de los clásicos del conjunto de rock progresivo, el músico inglés efectuó una pincelada por su reciente álbum en solitario, Is This The Life We Really Want? (2017), el primero editado en 25 años y que contó con la participación del productor Nigel Godrich, colaborador histórico de sus coterráneos Radiohead.

Con el Estadio Nacional ocupado por 52 mil asistentes, según datos de DG Medios, productora a cargo del evento, Waters viajó por el tiempo para reproducir en vivo joyas como “One Of These Days”. El bajista se trasladó a un costado del escenario para saludar al público ubicado en los sectores laterales del coliseo, como si hubiese estado chequeando que todo estuviese en orden. Posteriormente, la pantalla se inundó de relojes para dar el arranque de uno de los temas más destacados del fundamental The Dark Side Of The Moon (1973), “Time”, que fue sucedido por “Breathe Reprise” y “The Great Gig In The Sky”. Este último entonado por las dos coristas de rubias melenas simétricas que se debatieron entre tonos bajos y agudos durante la interpretación. Waters también se tomó su tiempo para ejecutar, de manera seguida, tres nuevas canciones de su última placa que a ratos rememora melodías de su pasado pinfloydiano: “Déjà Vu”, “The Last Refugee” y “Picture That”, la que fue acompañada de imágenes del Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, personaje cuya política el músico ha criticado fuertemente en entrevistas y conciertos, tratándolo de “neo-facista” y “cerdo”. Hacia el fin de la primera parte del espectáculo, el sonido de un helicóptero inundó cada sector del Nacional en “The Happiest Days Of Our Lives”, que conectó con “Another Brick In The Wall”, donde un grupo de niños vestidos de rojo apareció frente la audiencia para acompañar al músico cantando, hasta quitarse los buzos para lucir poleras negras con la palabra “resist”. Roger Waters anunció una pausa de 20 minutos, que una vez finalizada inauguró uno de los momentos más memorables de la noche. Con la pantalla en negro y “Dogs” escrita al centro de ella, detrás del escenario emergieron cuatro chimeneas humeantes que emularon la central eléctrica Battersea Powe Station, protagonista de la portada del disco Animals (1977). En “Pigs”, el artista lanzó consignas como “los cerdos dominan el mundo” a través de carteles y volvió a la carga contra Trump, comparándolo con un puerco. Todo ello ocurrió en momentos en que un cerdo volador con la frase “sean humanos” sobrevolaba el sector de la cancha. Las críticas hacia el estadounidense culminaron con “Money”, donde otros antiguos y actuales mandatarios del mundo como Silvio Berlusconi, George W. Bush, Recep Tayyip Erdogan, y otros líderes mundiales que no han resultado del agrado del siempre político Roger. Hacia el final, Waters nuevamente recurrió al The Dark Side of The Moon con “Brain Damage” y “Eclipse” mientras una esfera plateada realizó el mismo recorrido del cerdo inflable hasta detenerse en un costado del estadio al tiempo en que un prisma se formaba sobre las cabezas del público de las primeras filas, aludiendo a la icónica carátula del disco. Con la canción de Víctor Jara “El Derecho De Vivir En Paz” y una fotografía del músico de fondo, el inglés rindió un pequeño tributo al artista chileno y remató el reciente paso por Chile con una intensa interpretación de “Comfortably Numb”, canción que lo llevó a bajar por las escaleras del escenario para saludar a sus fanáticos ubicados en primera fila. Ni el lento caminar del británico, ni el desgaste en su calidad vocal que a ratos evidenció pudieron opacar la cita de anoche, pensada exclusivamente para los nostálgicos de Pink Floyd que en este “Us+Them Tour” pudieron deleitarse con lo más clásico y selecto de la agrupación. Si a ello le sumamos la espectacularidad de su hipnotizante apuesta visual, lo concretado por Roger Waters no fue más que un más sincero regalo para sus segu

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